Todo empezó como jugando, Micaela, mi hija, entra a la cocina Yummymaker desde pequeñita para acompañar a su madrina Pily y hacer sus propias versiones pasteleras. En paralelo el CIFO, su colegio, incentiva la participación de mamás y papás, ya sea para leer cuentos, o compartir un momento con ellos y contarles algo de nuestro trabajo o pasatiempo. Alguna vez conversando con su profesora le dije: “y que tal si hacemos cupcakes con los niños?”. Ella aceptó feliz!
Fue así como nos embarcamos en esta nueva aventura, cuando Pily se enteró que eran 35 niños casi se cae de la silla, pero basta con una sonrisa de su “pequeña traviesa” para que ella haga magia en la cocina. Con esta cantidad de niños serían necesarios los refuerzos así que llamamos a nuestra gran amiga Mela, quien no tuvo reparos en colocarse el mandil Yummymaker!

Llegó el gran día, Micaela estaba tan emocionada que me preguntó 3 veces mientras la llevaba al colegio: Mami y a qué hora llegarán?…ya instaladas en la cocina del CIFO escuchamos de pronto ese barullo de vocecitas característica de los niños, eran ellos emocionados y llenos de energía.

Pasamos a presentamos y darles la bienvenida, de pronto uno de ellos con toda la inocencia y frescura del mundo nos preguntó: “y ustedes son profesionales?” pocas veces he tenido que sustentar hasta mi maestría!
Y aquí están ellos, saquen sus propias conclusiones con estas imágenes, la pasaron súper, tuvimos profesores y alumnos visitantes….”y por qué no hacían esas cosas cuando yo estaba en segundo grado?” dijo uno de ellos …



Gracias a mi pequeña Micaela por darme la oportunidad de explorar aspectos que jamás pensé podría hacer y gracias a nuestros queridos amiguitos del 2do “A”por regalarnos su energía, sus sonrisas y su ternura….hasta pronto!



Lula
